por qué cuesta cambiar

¿Por qué a las personas nos cuesta tanto cambiar?
Mucha gente acude cursos, asistir a charlas o seminarios que se dan sobre temas de psicología, coaching, pnl o inteligencia emocional, lee libros de autoayuda o contrata servicios profesionales personales; y a pesar de todo, en un alto número de casos parece que no experimentan cambios importantes ni duraderos.
Ante este panorama no resulta extraño que aparezca el escepticismo ante las filosofías y técnicas de moda sobre el desarrollo y el éxito (como puede ser el coaching o la PNL). Una pregunta lógica que podemos cuestionarnos:
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- Si esa metodología es tan buena como dicen, ¿por qué no todo el mundo se convierte y da un cambio notable?
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- Aprender a tocar un instrumento musical, a cocinar o incluso aprender un arte marcial y llegar a tener cierta maestría en ello solo se consigue mediante la experiencia y la práctica constante, y se logra avanzar mucho más rápido de la mano de una persona especializada en la materia en cuestión. Muchas veces, limitarse a leer libros aporta poco más que algo de cultura general para conversaciones de cafetería.
. - El desarrollo personal o profesional no es un ejercicio intelectual, más bien se asemeja a un deporte de actividad.
No vale para nada conceptualizar sobre las ideas si no se conocen los procesos que permiten ponerlas en práctica. Podría atreverme a decir, querido lector, que lo que estás leyendo en esta web -por muy interesante que pudiera o no parecerte- vale un poco menos que cero. Lo único útil para tí sería aprender los modelos y técnicas que a mí me han funcionado en mi día a día. Por eso en la sección de recursos he dejado algunos ejercicios gratuitos que quizás pudieran servirte.
. - En PNL sabemos que las ideas cuando se transmiten sufren distorsiones, eliminaciones y generalizaciones, según el filtro o prisma de la personalidad de cada individuo. Es decir, la misma idea no la comprende ni interpreta todo el mundo de la misma manera; y en muchos menos casos se actúa o se hace algo práctico de acuerdo a la comprensión que se tiene de un aprendizaje.
. - Ante un mismo material de estudio, hay muchos alumnos que estudian de manera selectiva: se quedan con conceptos que les atraen emocionalmente, pasando por alto e ignorando justo aquellos matices y aprendizajes que más hubieran necesitado.
. - Existen diversas actitudes ante el aprendizaje: si bien es cierto que hay alumnos buscan reordenar sus ideas y cambiarse así mismos antes que imaginar la posibilidad de intentar enseñar algo útil a otros, no es menos cierto que hay alumnos que se acercan al maestro de una manera desquilibrada: intuyen que él tiene algo valioso que ellos carecen -conocimiento- y su impulso egótico es el de absorber todo lo que puedan de eso que él posee. Un alumno con esta actitud no es merecedor de buen maestro, ni podrá jamás convertirse en una referencia útil y eficaz para los demás -auque quizás sí que pueda aprender a engañarse así mismo y a otros, al menos por un tiempo-.
. - Una persona que quiera disfrutar de un buen tono físico tiene que ser constante, diligente y paciente en el entrenamiento. Adquirir unos músculos que levanten 50 kg de peso requiere un esfuerzo en conseguirlo, además de mantenerlo. Los músculos mentales o emocionales se rigen por los mismos principios de funcionamiento.
. - Todas las personas –que no sufran esquizofrenia u otras limitaciones o lesiones cerebrales– pueden mejorar, cambiar su situación y obtener los recursos necesarios para llevar una vida equilibrada y feliz; sin embargo, hemos de aceptar que también existe un cierto condicionamiento o determinismo marcado por la genética, la estructura neuronal y la personalidad. De cualquier manera, esto último en ningún caso debe servirnos de escusa para no hacer nada.
. - A todo el mundo no le interesa su desarrollo personal o profesional de igual manera; y no hay muchas personas que estén verdaderamente comprometidas en ello. Quizás porque aunque acepten la importancia y valor de realizar un esfuerzo en esta parte de su vida, el coste les parece excesivo ante los hipotéticos beneficios que tal gasto de energía les pudiera reportar. Asimismo, puede que desconozcan los fundamentos, las técnicas, las metodologías y prácticas que permiten el cambio, e ignoren el disfrute y la gran satisfacción personal que se siente durante el proceso. En general, las personas no suelen acudir a un coach, asesor personal o terapeuta hasta que llegan a un punto en que sienten que no pueden resolver un problema o conflicto ellas solas.
. - La mayoría de la gente suele preferir los arreglos rápidos ante sus problemas: se compra un libro de autoayuda, o se pone a charlar con un amigo en la barra de un bar para desahogarse o entretenerse hablando de su vida y de lo que pasa por sus pensamientos… sin sacar ninguna conclusión que pueda llevarse a la práctica real y generar un cambio. Mucha gente que hace cursos de capacitación personal, autoayuda o acude a la charla del gurú de turno por curiosidad porque esperan experimentar algún tipo de ilusión, alguna sensación lúdica, gratificante… como quien va al cine a entretenerse y a permitirse fantasear por un rato.
. - Las charlas motivacionales no suelen valer para nada. Asistimos a cursos y conferencias, vamos a cursos y charlas, nos encontramos con “gurús” y con profesionales a los que admiramos por su capacidad dialéctica y de comunicación. Con su retórica pueden llegar a removernos por dentro, emocionarnos profundamente; salimos felices, llenos de alegría y sin la capacidad de mantener ese estado de ánimo porque no enseñan los modelos y patrones que están aplicando. Al no enseñar la estrategia ni llevarla a la práctica para su posterior interiorización, no se aprende nada. La motivación externa que llevan a cabo es cuestionable éticamente, puesto que la gente sin enterarse está dando la responsabilidad del dominio y decisión de sus estados de ánimo a otros. Estos procesos de motivación y persuasión son la base del proseletismo a una ideología concreta: ésta es la base de los totalitarismos.
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La única motivación útil y viable es la congruencia.Las charlas de gurú sobre pomposidades como “inteligencia emocional “, “aprende a vivir feliz y sanar tu vida”, “liderazgo y talento” suelen tener la misma efectividad que los sermones que se dan en la misa de los domingos: por mucho que se grita a la gente para que sea mejor persona y tenga fe acaban haciendo, pensando y sintiendo lo que siempre ha hecho, pensado y sentido.
.. - Pasar cuentas con nosotros mismos -con nuestros defectos y bajas pasiones- es el punto de partida de cualquier proceso de desarrollo personal y profesional.
Paradójicamente, una vez que tomamos consciencia de nuestras debilidades automáticamente empezamos a descubrir nuestros puntos fuertes; y éstos acabarán por sí mismos venciendo nuestras debilidades.A partir de ahí el trabajo consiste en trabajar sobre valores superiores. La clave es saber cómo hacer esto, y pocos son los que se proponen hacerlo, ponerlo en práctica.
. - El mapa no es el territorio. Esta brillante frase acuñada por Alfred Korzybski nos recuerda que, independiente- mente de lo que nosotros creamos que es la realidad -sea cual sea nuestro nivel de consciencia o madurez- ésta será una representación interna parcial, pequeñita, sesgada, generalizada, distorsionada y reducida del exterior. O como dice Edward De Bono: “vivimos en una burbúja de lógica en un mar de percepción”.
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Un adagio bíblico expresa así: Quid est veritas?, quizás la vida misma nos irá respondiendo con los resultados que obtenemos en ella: en nuestros éxitos, eficacia, felicidad, autoestima, equilibrio, armonía y satisfacción con nuestras relaciones con los demás, porque…
Si haces lo que siempre has hecho, obtendrás lo que siempre has obtenido. (A.Robbins)
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o, como siempre dice mi padre:
La vida acaba poniendo a cada uno en su lugar
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